Con una imagen contrastante de aquel 1 de julio del 2018, sin la gente que tanto le gusta tener cerca, sin aplausos u ovaciones, con un auditorio vacío pero muy lujoso, Andrés Manuel López Obrador dio su “informe de acciones” a dos años de una elección presidencial histórica por la cantidad de gente que salió a votar.
Sin embargo, el presidente ha
tenido una tendencia a la baja, la inseguridad, la economía, el desempleo y el
manejo de la crisis sanitaria derivada de la pandemia lo han llevado a contar
con el 58 por ciento de desaprobación de acuerdo a la casa encuestadora GEA-ISA
de su gobierno.
La llamada “austeridad republicana” a ahorcado a la burocracia en diversos sectores clave, como el de salud, ya que ha limitado la posibilidad de que se lleven a cabo procedimientos transparentes que garanticen medicamentos, insumos e infraestructura hospitalaria adecuada para sobrevivir al COVID19 y posterior a él, o que de forma paralela sean atendidos enfermedades de alto riesgo como la obesidad, la diabetes, el cáncer o la salud mental.
También la inseguridad y el
crimen organizado han ganado terreno, contrario a una de sus grandes promesas
de campaña, incluso hay quienes afirman que ha sido permisible abiertamente con
algunos grupos delictivos.
El presidente ha vivido del
pasado, y no ha implementado estrategias reales, que contribuyan al bienestar
de un país que ya colgaba de un hilo. Estamos a punto de llegar al primer
tercio de su gobierno y sigue justificando la ineficacia de su administración
culpando a los gobiernos anteriores.
Es cierto que no todo es culpa de
López Obrador, que México lleva años soportando saqueos, destrozos,
satisfaciendo los intereses de políticos y gobiernos, a costa de la ciudadanía,
si bien las cosas no pueden cambiar de la noche a la mañana, se esperaba que
por lo menos “algo” fuera diferente de acuerdo a lo prometido durante 18 años.
Finalmente, fue el quien prometió que las cosas cambiarían para bien desde el
primer día de su gobierno.
El presidente sabe que las cosas
y los números no le va bien, por ello no fue casualidad que bajo el pretexto de
la “reactivación económica” decidiera llevar a cabo un gira al sureste y centro
del país vía terrestre, tal y cómo lo hacía cuando estaba en campaña.
Sabe que tiene que reforzar su
imagen y la de su partido con miras al 2021, y ahora se autonombró el “guardián
de la ciudadanía” para evitar – según el- que se lleve a cabo algún fraude
electoral, tratando de lastimar la imagen del INE que le dio el triunfo en el
2018.
Las 32 entidades del país tendrán
elecciones locales entre los que destacan diputados federales y 15
gubernaturas, alcaldes, presidentes municipales y congresos locales, sin duda
esta jornada electoral será la brújula para medir el trabajo que hasta hoy han
llevado a cabo Andrés Manuel López Obrador y su partido.
los retos que le vienen para
enfrentar las secuencias de la pandemia son grandes y hasta parecen graves,
empezando porque la pobreza en México, de acuerdo a la Comisión Económica para
América latina (CEPAL), tendrá un aumento este 2020 del 5.9% y la pobreza
extrema tendrá un aumento del 4.8%, es decir ni los programas sociales ni la
austeridad en la administración pública ha podido disminuir o contener la
pobreza en nuestro país.
Además, la inseguridad ha tenido
cifras histórias en el incremento de delitos, en el país se registraron el fin
de semana pasado 211 muertes violentas, de las cuales 94 fueron el sabado 7 de
junio y 117 el domingo 8 de junio.
Es complicado el análisis de
seguridad en el mundo. America Latina concentra los peores niveles, el Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y
la Justicia Penal (CCSPJP), informó que México cuenta con seis de las 10 ciudades
más peligrosas del mundo.
De tal forma que la Guardia
Nacional y su “estrategia”
Por: Sofía García
@SofiGarciaMX
psc
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