En la recta final del gobierno, como en cada sexenio, en Oaxaca, abundan las «demandas de justicia» de «seudolíderes» que viven de la «industria del chantaje».
Sin importarles los derechos de terceros, ahora se habla de la búsqueda de un «bono sexenal», como ya ha ocurrido, mientras que los más afectados son los ciudadanos que tienen que trasladarse de un lugar a otro.
Es una vieja práctica que lastima a Oaxaca, a su gente, a su economía.
A diferencia de los luchadores sociales del pasado, ahora los nuevos «líderes» se dan la gran vida a costa del erario público.
Es un secreto a voces que año con año los servidores públicos deben ceder a las presiones de vividores y chantajistas.
Los seudodirigentes aprovechan cualquier tipo de «causa» para medrar del presupuesto: conflictos comunitarios, disputas de tierras, fallecimiento de luchadores sociales, explotación de recursos naturales, abandono oficial y presos políticos, son algunas de las luchas que enarbolan.
Pero al final, no van más allá en la demanda de justicia, sólo tratan de obtener beneficios propios, con supuestos «proyectos productivos» cuya facturas deben pagarse con el erario público.
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