SANDRA LUZ ROLDÁN
A unos 30 kilómetros de la capital oaxaqueña, está Santiago Suchilquitongo, un pintoresco pueblo que resguarda la Tumba Número cinco de la fortaleza guerrera de los indígenas zapotecos: Huijazoo.
El sitio estuvo cerrado por el Instituto Nacional de Antropología e Historia desde que inició la pandemia y recién fue abierto al público, el cual ahora podrá disfrutar de sus mascarones de estuco, sus pinturas murales, la cámara mortuoria, estejas y jambas descubiertas hace más de tres décadas.
Actualmente hay condiciones para visitar este espacio, con todo y su palacio ceremonial prehispánico de antes de Monte Albán.
Todavía hay varios montículos en la zona que no han sido explorados.
Entre la comunidad y la Tumba de Huijazoo, ubicada en el Cerro de la Campana, existen unos 10 minutos que se pueden disfrutar a pie, con imágenes impresionantes del valle de Etla.
No se pierdan este viaje por la carretera 190 y disfruten de los basamentos piramidales, palacios, plazas, el juego de pelota, el lugar de sacrificio y un observatorio que alguna vez fue vigilado por guerreros zapotecas.
Afortunadamente en la comunidad existe un Museo Comunitario con el nombre del Cerro de la Campana, donde les explicarán que los mascarones y jambas de la Tumba Número Cinco pertenecieron a los señores 13 Mono, 12 Mono; 11 Nudo y la Señora Lagarto que gobernaron el lugar.
Es un sitio impresionante el Cerro de la Campana, pues desde allí se gobernaba el valle oaxaqueño en el período clásico, entre los años 250 antes de Cristo y 800 después de Cristo.
Nadie descarta que el lugar haya sido objeto de saqueos durante su descubrimiento.
A propósito, gran parte de los objetos encontrados en el interior de la Tumba Número Cinco están en el Museo Comunitario, pero los más importantes también están en el Museo de Santo Domingo, en el centro histórico de Oaxaca de Juárez.
Un dato a tener en cuenta es que la posición de Huijazoo es similar a la de los sitios arqueológicos de Monte Albán y Atzompa.
Cuando acudan al museo seguramente podrán observar las esculturas de cantera de los dioses del maíz y del agua, así como la esfera de cantera localizada en la Tumba Cinco que representa la noche y el día.
El sitio fue explorado por el arqueólogo oaxaqueño Enrique Méndez Martínez en 1985 y en el lugar se habla de un adoratorio inexpugnable con hombres jaguar y mujeres murciélago.
También hay en la parte baja de Huijazoo una plaza del trueque que lleva a un juego de pelota y a una plaza de danzantes.
Más arriba, en la parte alta, un lugar de sacrificios y un observatorio donde cada 24 de julio los habitantes de la comunidad realizan una ofrenda con la Danza de la Pluma al santo patrono del lugar.
