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Formar mejores operadores jurisdiccionales, prioridad en el Poder Judicial: Magistrado Eduardo Pinacho

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El presidente del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura del Estado, magistrado Eduardo Pinacho Sánchez, aseveró que en el Poder Judicial es prioridad la formación de mejores operadores jurisdiccionales como el último valladar de la democracia para garantizar la vigencia plena del Estado de Derecho.
Asimismo, ponderó el interés de formar jueces dotados de una visión prospectiva de la justicia y de la deontología judicial como condiciones insoslayables del quehacer de los juzgadores modernos.
Lo anterior luego de que el Poder Judicial de Oaxaca y la Universidad de Perugia, Italia, presentaran la maestría en Derecho Judicial, de carácter internacional, bilingüe y con duración de 2 años, misma que será impartida por reconocidos docentes europeos y latinoamericanos en modalidad presencial y en línea.

Por su trascendencia, reproducimos a continuación el discurso del Magistrado Presidente Eduardo Pinacho Sánchez:

DOCTOR ANDREA SASSI
DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO DE DERECHO DE LA UNIVERSIDAD DE PERUGIA, ITALIA.
DOCTOR ROBERTO CIPPITANI
PRESIDENTE DEL COMITÉ ACADÉMICO DE LA MAESTRÍA EN DERECHO JUDICIAL.
DOCTOR FABRIZIO FIGORILLI
PROFESOR DE LA MAESTRÍA
INTEGRANTES DEL COMITÉ Y DE LA COORDINACIÓN ACADÉMICA DE LA MAESTRÍA.
CONSEJEROS, CONSEJERA, MAGISTRADOS, MAGISTRADAS, JUECES Y JUEZAS DEL PODER JUDICIAL DEL ESTADO DE OAXACA.
AMIGAS Y AMIGOS DE LAS DISTINTAS INSTITUCIONES, ASOCIACIONES Y UNIVERSIDADES QUE NOS HONRAN CON SU PRESENCIA.
SEÑORAS, SEÑORES
El ilustre filósofo y profesor de la Universidad de Oxford y Premio Nobel de literatura, Bertrand Russell, alguna vez escribió:
“Los males del mundo se deben tanto a los defectos morales como a la falta de inteligencia. Desafortunadamente la raza humana no ha descubierto hasta ahora ningún método para erradicarlos […]. La inteligencia, por el contrario, sí puede perfeccionarse y para ello sólo existe un único método reconocido y probado: la educación impartida con el apoyo de profesores competentes”.
Coincido con Bertrand Russell, porque no apostarle a la educación significa, sin ambages, alinearse, incluso pasivamente, del lado de la ignorancia, con todo lo que ello trae aparejado: discriminación, corrupción, oscurantismo, pobreza física y espiritual, pero, sobre todo, para nosotros los juzgadores, alentar, inadvertidamente, el caldo de cultivo donde medra el antivalor por antonomasia del Derecho y de la aplicación de la ley: la injusticia.
En efecto, la injusticia hunde profundas raíces en la ignorancia y la impreparación.
Es justo por razón esta convicción que en mí anida, que esta ceremonia conlleva tan singular trascendencia, pues tiene por objeto presentar orgullosamente para el mundo y desde Oaxaca-México y desde Perugia-Italia, nuestra flamante Maestría en Derecho Judicial que hoy hacemos pública. Maestría que pondrá en marcha la Escuela Judicial de este Poder Judicial de Oaxaca en conjunto con una de las universidades más antiguas y prestigiadas del mundo, la Universidad de Perugia.
Este hecho singular justifica el haberlos convocado el día de hoy, en compañía de las autoridades de la más de siete veces centenaria casa de estudios italiana, toda vez que este logro académico, lo es en tanto que comporta múltiples significados y repercusiones para el presente y el futuro de la vida del Poder Judicial de Oaxaca. Significados y repercusiones que ahora me permitiré repasar con ustedes, brevemente y en lo fundamental.
Para empezar, este evento constituye un acto público de ratificación desde la titularidad de este Poder Judicial, por la educación y la Ciencia del Derecho, depositando en la experiencia y sabiduría de algunas de las mentes más lúcidas de una pléyade de jurisconsultos europeos y mexicanos, la formación, en nuevos conocimientos y habilidades, de nuestros juzgadores de hoy y de mañana.
Nuestro programa es de impronta internacional por los títulos que otorga y está abierto no exclusivamente a los juzgadores mexicanos e italianos, pues abre sus puertas para todo aquel juzgador, latinoamericano y europeo, e incluso de otras latitudes, que confíe en los buenos oficios de Minerva y de Themis, en cuyos dones y virtudes hemos depositado, claro está, tan importante encomienda.
Este acto que tengo el honor de encabezar, en compañía del Dr. Andrea Sassi, distinguido director del Departamento de Derecho de la Universidad de Perugia significa por mi parte y en el cumplimiento cabal de mi mandato, un ejercicio de responsabilidad, una que me exige dejar sentadas las bases de un programa de maestría, del más alto nivel académico, pensado, concebido y diseñado especialmente para la formación de jueces al más alto nivel, insisto.
Programa que pretende inocular en las presentes y futuras generaciones de juzgadores un cúmulo sistematizado de conocimientos jurídicos de punta desarrollados en los últimos cincuenta años en el ámbito, concepto y
conceptualización del Estado constitucional y democrático de Derecho, mismo que reconoce y busca garantizar los derechos humanos como su principal paradigma de justicia y legitimidad política.
Teniendo en mente estos objetivos, el pasado 12 de julio y luego de un cuidadoso trabajo de acercamiento de varios meses se firmó un Convenio Marco de Colaboración entre la Universidad de Perugia y este Poder Judicial, nombrándose Coordinador Académico de estos esfuerzos al doctor Mario Álvarez Ledesma.
El doctor Álvarez es un reconocido jurista mexicano y un viejo conocido del ambiente académico oaxaqueño, donde ha participado activamente en diferentes programas de posgrado, amén de ser profesor invitado externo, desde hace más de 10 años, de la Universidad de Perugia.
Asimismo, coadyuvó decididamente en la firma del Convenio Marco y la elaboración de la Maestría en Derecho Judicial el doctor Roberto Cippitani, quien además de ser un insigne jurista italiano, Cátedra Jean Monet varias veces, ha trabajado desde antiguo en múltiples programas académicos con México y el resto de América Latina. El Dr. Cippitani aceptó hacerse cargo de la presidencia y los trabajos del Comité Académico de la Maestría que ayer, como saben, fue instalado.
Por parte de la Escuela Judicial se empeña decididamente en los trabajos de preparación de la Maestría en Derecho Judicial, su director, el Mtro. Héctor
Humberto Vásquez Quevedo, incansable profesionista y académico, interesado siempre porque la formación jurista sea del más alto nivel.
El trabajo y buenos oficios de estos tres juristas y la extraordinaria disposición y apoyo de los doctores, Andrea Sassi, Stefania Stefanelli y Fabrizio Figorilli, ex vicerrector de dicha universidad italiana, pronto rindieron los esperados frutos: el 14 de septiembre, finalmente, se suscribió el convenio académico específico de colaboración, aprobado por los titulares de ambas instituciones italiana y mexicana, en el cual se sientan las reglas académicas para el desarrollo de la Maestría en Derecho Judicial que desde hoy ponemos a su disposición.
Es, en tal virtud, que quiero agradecer a todos los funcionarios de ambas instituciones y a los juristas antes mencionados su dedicación e inteligencia para que este proyecto, tan deseado y acariciado por todos, fructificara.
Por supuesto y desde aquí, envío un caluroso saludo y claro está, mi reconocimiento, al magnífico Rector de la Universidad de Perugia, Dr. Maurizio Oliviero por haber alentado y apoyado desde el principio este proyecto. Jurista brillante, como es, es también un convencido que la integración jurídica, el intercambio académico y la cooperación internacionales son el camino del presente y el futuro.
Gracias, señor Rector.
A reserva de la presentación que de la Maestría en Derecho Judicial haga en unos momentos su Coordinador Académico, quiero solamente y para terminar, destacar algunos de sus más singulares contornos y metas: se trata de un programa internacional conjunto, por lo tanto, tiene carácter bilingüe, para ser cursado en dos años distribuidos en cuatro semestres, donde impartirán clase destacados profesores europeos y mexicanos, todos experimentados especialistas en sus disciplinas.
Cada semestre, al menos tres docentes de la Universidad de Perugia dictarán cátedra en Oaxaca durante varias semanas y las clases podrán ser tomadas a distancia. En el último semestre los estudiantes inscritos en la Maestría deberán cumplir con una estancia profesionalizante de un mes para cursar seminarios y prácticas judiciales tanto en la Universidad de Perugia como en alguna escuela judicial italiana, trabando contacto directo con sus homólogos, abrevar de sus experiencias y compartir sus propósitos.
Este programa de Maestría posee como objetivo principal no sólo producir juristas con una depurada técnica jurídica, una visión transversal de los derechos humanos, la integración y globalización jurídicas, sino y sobre todo, busca formar jueces dotados de una visión prospectiva de la justicia y de la deontología judicial como condiciones insoslayables del quehacer de los juzgadores modernos.
En suma, el propósito toral de este programa de posgrado es formar mejores operadores jurisdiccionales, lo que quiere decir, capaces de asumir con pleno
conocimiento de causa su rol en la historia, hombres y mujeres de su tiempo, que adopten la función jurisdiccional como el último valladar de la democracia y de los derechos humanos sin los cuales no puede sobrevivir el Estado constitucional y garantista de Derecho que todos anhelamos.
Cerraré mi intervención, cual debe de ser, con buenas noticias adicionales para nuestro Tribunal.
La matriculación en la Maestría tendrá precios extraordinariamente accesibles que, gracias al apoyo de la Universidad de Perugia, le permitirá ser prácticamente autofinanciable. Huelga decir, que la educación que brinda nuestra Escuela Judicial no persigue objetivos crematísticos.
Quisiera concluir reiterando mi satisfacción por tener como compañeros de esta aventura académica a los herederos, ni más ni menos, que dos de los más preclaros juristas de la antigüedad: Bártolo de Sasoferrarto y Baldo de Ubaldis.
Ambos, maestro y discípulo, por cierto, proyectaron el Derecho Romano y en particular el Corpus Iuris Civilis a la modernidad, interpretándolo como herramienta dinámica, abierta a otros ordenamientos jurídicos y sujeta al cambio, precisamente, a la interpretación y la glosa que los adaptara, e hiciera viable su infinita riqueza jurídica, a una nueva realidad.
Fue tal la influencia de Bártolo entre los juristas de su época que se acuñó una frase que rezaba: “Nemo bonus iurista, nisi sit Bartolista”, esto es, nadie es buen jurista si no es seguidor de Bártolo.
Adoptando como paradigma académico ese espíritu, hacemos hoy pública nuestra Maestría en Derecho Judicial, recordando aquello que alguna vez y con sobrada razón dijese sobre nosotros Francis Bacon:
“El juez debe tener en la mano el libro de la ley y el entendimiento en el corazón de la justicia.”
Muchas gracias.

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