El presidente López Obrador sigue convencido de que los órganos reguladores en México, desde sus presidentes hasta los consejeros que los integran, no son autónomos ni mucho menos independientes.
Y por la iniciativa que el senador Ricardo Monreal presentó para fusionar el Instituto Federal de Telecomunicaciones, la Comisión Federal de Competencia Económica y la Comisión Reguladora de Energía en el Instituto Nacional de Mercados y Competencia para el Bienestar, cualquiera podría pensar que el primer mandatario convenció al legislador para que ponga orden, evite los cochupos, combata la corrupción y otras prácticas insanas que existen en dichos órganos.
Monreal argumenta que la causa principal de la fusión es la austeridad y las condiciones de nuestra economía por la pandemia del COVID-19, y que todos los poderes constituidos y órganos del Estado mexicano, deben contribuir a la causa de reducir el gasto, sin renunciar en modo alguno al cumplimiento de sus fines y atribuciones. Y una oportunidad para lograr lo anterior, es que algunos órganos reguladores del Estado, que comparten ciertas características en cuanto a la naturaleza de sus facultades y competencias, puedan integrarse en uno solo, disminuyendo así la pesada carga que hoy representa cada uno de ellos para el pueblo de México. ¡Pero la neta es otra!, señalan los observadores. En febrero de 2019, el presidente López Obrador se refirió de la siguiente manera a la Comisión Reguladora de Energía: Era uno de esos famosísimos y poderosos órganos reguladores que repartía permisos como si fueran confeti a las empresas privadas para que construyeran gasoductos, otras obras de infraestructura y otorgaran contratos, concesiones de Pemex y de la CFE.
Éstas tenían que pedirle permiso a la CRE para operar. Hubo mucha simulación, se crearon diversos organismos supuestamente autónomos, independientes, para operar el saqueo, para facilitar el robo, para entregar contratos, permisos a empresas particulares. Y en todos esos organismos la mayoría de los consejeros representaban a los grupos de intereses creados. Lo mismo pensaba AMLO del Ifetel y de la Cofece. Y no estaba equivocado. Basta revisar el penoso asunto de esta última en lo que algunos llaman “los trinquetes del azúcar” y preguntarse también: ¿Cuándo le ha dado cuello a un monopolio?
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AGENDA PREVIA En el evento donde se formalizó el pacto para enfrentar en Sonora, la nueva realidad del COVID-19, la gobernadora Claudia Pavlovich expresó su desacuerdo con la teoría “que se contagie el que se tenga que contagiar y que se muera quien se tenga que morir”. Es derrotista e irresponsable, subrayó. Acordamos el pacto social, “que no político es histórico en el que va la salud y la vida de los sonorenses.
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POR LUIS SOTO
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